“Criticaen25” es un punto de encuentro para todos los cinefilios, habitantes del séptimo planeta del sistema solar de las artes. Una propuesta amena y divertida a la par que abierta al debate y a la reflexión en la que, tan diariamente como sea posible, se irán comentando películas de todos los tiempos, con independencia de su género o fama. Un lugar en donde relajarse y disfrutar de un rato agradable en buena compañía.

Juventud que se Va, Pero no se Va

JUVENTUD QUE SE VA PERO NO SE VA


 22, 26, 30, 34 y 38. A voz de pronto, y salvo el hecho de que van de cuatro en cuatro, estos números no parecen importar mucho. A menos que se les dé el contexto adecuado: unos 22 añitos tenía Leonardo DiCaprio cuando saltó a la fama con Titanic [James Cameron, 1997]; 26 tenía Christopher Reeve allá de cuando fue Superman [Richard Donner, 1978]; 30 Al Pacino en El Padrino [Francis Ford Coppola, 1971]; 34 Clint Eastwood en Por un Puñado de Dólares [Sergio Leone, 1964]; y 38 Denzel Washington en Malcolm X [Spike Lee, 1992]. Siempre se presta mucha atención a lo bien que un actor hizo su papel, pero nunca se presta mucha atención a la edad que tenía cuando lo hizo, obviando de ese modo algo importante: su juventud. Una juventud que va a perdurar a 24 fotogramas por segundo, para siempre, y que servirá para que legiones de fans, sin importar raza, género o condición, se sigan deleitando y fascinando con el papel interpretado, generando admiración y emoción a partes iguales. La edad, de forma indirecta, pone al personaje en su sitio, dándole un matiz más completo para entender su papel. 33 años tenía Michelle Pfeiffer cuando hizo Frankie & Johnny [Gary Marshall, 1991], 35 Russell Crowe en Gladiator [Ridley Scott, 2001] y 37 Alan Rickman en Jungla de Cristal [John McTiernan, 1998], por decir tres ejemplos más. Cada papel importa tanto en la facilidad y calidad de su actor para darle vida, como en la edad en que hace eso. Sin ir más lejos, Clint Eastwood esperó a los 62 años para protagonizar y dirigir Sin Perdón [1992], porque el papel requería alguien de cierta edad. Y en el lado opuesto, más o menos 10, 11 y 12 años tenían Emma Watson, Daniel Radcliffe y Rupert Grint en Harry Potter y la Piedra Filosofal [Chris Columbus, 2001]. Porque los años están siempre presentes, dando su granito de arena en cada película. Lástima que a la edad nunca se presta mucha atención.

 Nº De Serie: NC/TCM/00093. Escrito Por: The Cineman.
 Publicado El: Martes, 5 de julio de 2016.

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